jueves, 6 de noviembre de 2008

La Casa Blanca, más negra que nunca.

A pesar de que Barack Obama es, en mi opinión, un negro bastante descafeinado, a lo sumo un mulato perfectamente occidentalizado, lo cierto es que se ha convertido oficialmente, por méritos propios (y de un gobierno republicano totalmente desgastado), en el primer presidente negro de los EEUU. ¡Uy, qué cosa!


Por supuesto que soy consciente de las connotaciones que esto conlleva, en un lugar como Norteamérica, repleto de salvajes, y no me refiero precisamente a los indios que malviven en las reservas, sino tanto a los miembros y simpatizantes del Ku Klux Klan como a toda la pléyade racista, generalmente ultraviolenta e inculta, que mora por doquier. Que nadie se piense que todo EEUU es Nueva York y demás ciudades reflejadas en películas y series de tv, ¡que allí hay mucho country y mucho village!

Que todavía se etiquete a los seres humanos por el color de su piel me parece inconcebible, pero lo cierto es que realmente existe toda una suerte de intereses creados, principalmente económicos, amen de los supuestamente éticos, qué sí pueden depender del color, y por tanto de la ideología, del residente de esa Casa que, a partir de hoy, luce menos Blanca de lo acostumbrado.

Está más que claro que la familia Obama no representa, precisamente, al afroamericano medio, pero qué duda cabe que tener, a partir de ahora, una Primera Dama negra… resulta un cambio radical en aquella sociedad con tan grandes contrastes culturales.


Negro o no, tenemos un demócrata en el despacho oval, liderando un Estados Unidos en crisis, en un mundo igualmente en crisis. Esperemos que sepa hacer honor al puesto histórico que ha conseguido, y aporte ese cambio que la sociedad americana necesita con urgencia, y que sin lugar a dudas influirá en todo el planeta.

Ahora sólo nos resta esperar al primer presidente gay de EEUU, acompañado a su lado de su Primer Caballero y sus hijos, orientales, adoptados. ¿Y por qué no una presidenta transexual? Eso sí que me gustaría verlo a mí…

2 comentarios:

calamarin dijo...

A mí me encantaría también, ver a una primera presidenta transexual, pero creo que no sera pronto. Espero que Obama dure lo suficiente como para cambiar algunas cosillas. (no creo que sean grandes cosas) En cualquier caso su triunfo da esperanzas de que algo esta cambiando y eso es bueno... Aunque no hay que olvidar que tanto democratas como republicanos son de ideologia capitalista y de derechas.

caotico_jq dijo...

Pues el señor Obama será café-con-leche, pero tampoco deja de ser bastante retrogradillo en según qué asuntos (me remito a su rechazo a los matrimonios entre parejas del mismo sexo, sin ir más lejos). Así que me río yo de las libertades de la nueva América. Aunque, las cosas como son, mejor éste que el otro... ¿no?